Somatic experiencing en Poblenou (Barcelona)

Se fundamenta en una tradición de educación somática, en la psicoterapia de orientación corporal, en estudios neurofisiológicos de interconexiones entre cuerpo-cerebro-mente, y principalmente en la información ofrecida por el comportamiento de los animales en la selva frente a las amenazas de la vida.

Los animales en la selva utilizan sus recursos innatos para regular y neutralizar los altos niveles de activación asociados a las conductas de supervivencia. Ello les permite la recuperación del equilibrio y la vuelta a la normalidad, incluso después de una gran amenaza, descargando la tensión acumulada mediante temblores y sacudidas.

Aunque los seres humanos poseen prácticamente estos mismos recursos, su uso es con frecuencia reprimido, entre otros, por la parte “racional” de nuestro cerebro, lo que impide la descarga completa de la energía movilizada, y se dificulta que el sistema nervioso, y con él todo el cuerpo, vuelva a su equilibrio. Esa energía no liberada se queda en “modo de alta activación”, de manera que los diversos síntomas del trauma que persisten son consecuencia del intento del cuerpo de “administrar” y contener esta sobrecarga energética.

Los síntomas del trauma no son causados por el evento amenazador en sí, sino por la energía activada y no liberada. Aparecen así, la ansiedad, insomnio, cansancio, alerta excesiva, etc.

SE ofrece una manera segura y gradual de “soltar” dicha energía a través de la toma de conciencia de las sensaciones corporales para ayudar a las personas a recuperarse de los traumas sin revivirlos.

Al dirigir la conciencia al cuerpo, se accede a los propios recursos innatos, lo que permite que la alta activación sea liberada y se consigue no solo una considerable reducción, sino incluso la desaparición completa de los síntomas traumáticos. La persona recupera vitalidad, presencia, capacidad de estar en el aquí y ahora.

Favorece una mayor conexión con el propio cuerpo, y así poder actuar con una mayor coherencia desde “cuerpo-mente-espíritu”. Ello deriva en un mayor respeto a uno mismo en diversos aspectos como “cuáles son mis necesidades, como pongo límites saludables, como me cuido o como desarrollo una mayor capacidad de contención”.

Ayuda a descubrir el funcionamiento del Sistema Nervioso y enseña a “autoregularse”, por ejemplo como tranquilizarse si se está nervioso, entender el lenguaje del cuerpo y prestarle la atención debida, o descubrir patrones de conducta y pensamiento que han quedado “trabados” y salir de ellos de manera consciente y “animalesca”.

Indicaciones

Es especialmente efectivo en el tratamiento del estrés post-traumático resultado de situaciones diversas, tales como: agresión (física, sexual, verbal, emocional), accidentes (de automóvil, del trabajo, caídas), ahogamientos, procedimientos quirúrgicos invasivos – principalmente cuando son realizados en niños que son inmovilizados y/o anestesiados-, intoxicaciones, inmovilización prolongada, dolencias graves, vivencia o testimonio de hechos violentos, efectos de traumas en el desarrollo de la estructura psicológica, inmigración, etc..